El Instituto Nacional de Antropología e Historia lleva a cabo trabajos de conservación en espacios arquitectónicos afectados.

Rehabilitan el Museo Nacional del Virreinato

Rehabilitan el Museo Nacional del Virreinato para atender la humedad del inmueble que alberga el Museo Nacional del Virreinato (MNV), generada por las intensas lluvias que cada año azotan en Tepotzotlán, Estado de México, la Secretaría de Cultura federal, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), lleva a cabo trabajos de conservación en espacios arquitectónicos afectados.

Al respecto, directivos del recinto indicaron que la afectación se presentó en el muro testero de la sacristía del Templo de San Francisco Javier, donde el pintor novohispano Miguel Cabrera (1695-1768) creó once lienzos que cubren los muros; el humedecimiento se observó justo donde está fijada la pintura principal y de mayores dimensiones, dedicada a la Inmaculada Concepción.

Después de realizar estudios para determinar el nivel del daño, se pudo apreciar que tal situación se debía al escurrimiento general de la gárgola (ubicada en la parte superior), el cual generaba y transmitía la humedad al interior, debido a la falta del aplanado en el exterior del muro, aunado a una grieta en el piso de la sacristía que, al estar en contacto con tierra, filtraba la humedad a la pared donde está la obra pictórica.

“Tras detectar el origen de la afectación, se analizó el muro de la sacristía y se determinó que el óleo de gran formato no sufrió ningún daño, aunado a que se hizo una puntual restauración”.

La atención a la sacristía y demás labores de conservación que se realizan en el MNV, están encaminadas a resarcir los daños generados por las intensas lluvias, las cuales aceleraron los procesos de deterioro de los recubrimientos de algunos muros exteriores.

La empresa Callimayeque SA de CV, encargada de llevar a cabo esta tarea, bajo estricta supervisión del INAH, tras diagnosticar el grado de deterioro, realizó calas para determinar si existía pintura mural. Se corroboró que los aplanados del muro de la sacristía no eran originales, al haberse elaborado con base de cemento y presentaban una erosión avanzada, por lo que fueron retirados.

Primero, se protegieron todos los elementos arquitectónicos como herrerías, ventanas, puertas, gárgolas y cornisas, y posteriormente se hizo la demolición de aplanados flojos, deteriorados, sueltos o erosionados.

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