La entrega de cenizas se realiza junto con una huella impresa en yeso, de esta forma los clientes pueden conservar un recuerdo físico
En Tulancingo existe una forma de despedir a las mascotas con la misma dignidad y respeto que se brinda a los seres humanos al final de su vida. Desde 2023, en esta ciudad da servicio especializado para animales de compañía, ofreciendo ceremonias que combinan empatía, cuidado y un último adiós.
De acuerdo con su director y dueño, Eduardo Pérez, la despedida comienza desde la primera llamada de contacto con el cliente, pues el equipo acude por la mascota con un trato respetuoso y la traslada a sus instalaciones. Ahí, los familiares tienen acceso a una sala de velación, donde el cuerpo de la mascota está presente, este se coloca sobre una colchoneta, permitiendo un momento íntimo de despedida.
Este espacio, con capacidad hasta para 14 personas, está acondicionado con aromaterapia, música suave y refrigerios para acompañar este homenaje.
En tanto, la estancia en la sala no está limitado: cada familia puede permanecer el tiempo que necesite, y cuando llega el momento indicado, la mascota es llevada al horno crematorio, un proceso que dura entre una y dos horas, dependiendo de su peso. Asimismo, a través de cámaras de seguridad instaladas en el área del horno, los familiares pueden constatar que se trata de su mascota la que está siendo incinerada.
En un lapso aproximado de dos horas, se realiza la entrega de las cenizas junto con una huella de la mascota impresa en yeso como recuerdo; los clientes pueden elegir entre un extenso catálogo de urnas, incluso, incluyen opciones ecológicas biodegradables para enterrar o sumergir en agua, así como urnas decorativas de cerámica con forma de mascota.
El servicio del crematorio también ofrece diferentes servicios con los cuales se permite conservar un recuerdo físico más cercano, los costos suelen variar dependiendo del tamaño y peso de cada una de las mascotas. El servicio incluye la velación sin cargo extra si es de noche o madrugada.
Por último, Eduardo Pérez, explicó que para ellos cada mascota tiene una misión en la vida de sus dueños, y cuando esta se cumple, llega el momento de partir. Por ello, se realiza una despedida simbólica, un acto que consiste en una despedida en la cual, según dice, “la mascota se despide de ti porque ya cumplió su misión.”




