El Valle de Tulancingo se ha consolidado como una de las principales regiones productoras de jitomate en Hidalgo, donde el crecimiento de la actividad agrícola ha permitido ampliar su presencia en mercados nacionales. Actualmente, apenas el 5 por ciento de la cosecha se consume dentro de la entidad, mientras que el resto se distribuye en otros estados.
De acuerdo con representantes del sector, la región cuenta con aproximadamente mil productores y entre 600 y 700 hectáreas de invernaderos dedicadas al cultivo de esta hortaliza. Además, estimaron que la producción ha aumentado alrededor de 20 por ciento anual durante la última década.
Durante la presentación de la Jitomatiza 2026, Israel María Balderas, director general de BITHAL Agro; Franco Javier Ortega Barraza, de Germinadora Buena Vista, y José Luis Solís, integrante de la cooperativa CIDEMM, explicaron que el crecimiento de la producción ha obligado a los agricultores a buscar nuevos compradores fuera de Hidalgo.
Entre los principales destinos del producto se encuentran Ciudad de México, Villahermosa, Guadalajara, Monterrey, Culiacán y Querétaro. La capital del país concentra aproximadamente el 60 por ciento de las ventas realizadas por dos empaques de productores de la región. También se cuenta con acuerdos comerciales para abastecer tiendas Walmart.
Sin embargo, el sector enfrenta dificultades en el mercado internacional debido a los aranceles impuestos por Estados Unidos al jitomate mexicano. Los productores señalaron que anteriormente podían destinar toda su producción a la exportación, pero actualmente solo envían al extranjero entre 25 y 30 por ciento, mientras que el resto se comercializa dentro del país.
Ante este panorama, los agricultores han incorporado variedades híbridas provenientes de Holanda y España, con mayor resistencia a enfermedades y una vida útil más prolongada. Entre ellas destacó la variedad Prunus, que durante 2026 tuvo buena aceptación comercial.
Otra de las estrategias consiste en mantener los invernaderos en funcionamiento durante todo el año para evitar concentrar las cosechas en una misma temporada y reducir los efectos de la saturación del mercado sobre los precios.
Con el crecimiento de esta actividad, el Valle de Tulancingo busca fortalecer su presencia en el comercio nacional y ampliar sus oportunidades de venta, mientras los productores enfrentan los retos derivados de los cambios en las condiciones de exportación y los costos agrícolas.




